Las cinco seccionales de la Asociación Bancaria de la provincia de Córdoba -Capital, Río Cuarto, Villa María, San Francisco y Marcos Juárez- se declararon en estado de alerta y movilización contra la conducción del Banco de Córdoba, a la que acusan de incumplir de manera reiterada los compromisos asumidos con los trabajadores.
Las entidades sostuvieron que, tras meses sin respuestas concretas, se resolvió iniciar un plan de lucha con asambleas y medidas de fuerza progresivas. En ese marco aseguraron que persiste el incumplimiento del pase a planta permanente de empleados contratados con años de antigüedad y denunciaron el uso de locaciones de servicios y monotributistas para reemplazar empleo bancario genuino.
Las seccionales también reclamaron ante la falta de regularización de tutorías que superan el año de ejercicio y advirtieron por la contratación de consultoras y funcionarios externos con costos millonarios, mientras se posterga a los trabajadores de carrera.
Asimismo, denunciaron el cierre de sucursales y extensiones, la reducción de personal, la eliminación de cajeros automáticos y el recorte de insumos.
En un comunicado, las organizaciones apuntaron contra el presidente del Banco de Córdoba, Raúl Paolasso. "Integró el directorio de la gestión anterior, la misma a la que hoy responsabiliza por decisiones que cuestiona públicamente", remarcaron.
Y agregaron: "Los trabajadores ya hicimos nuestro esfuerzo. La paciencia tiene un límite", remarcaron las seccionales.
Asamblea
El gremio convocó a una asamblea para el viernes 24 de julio, en la última hora de atención, en las sedes del Banco de Córdoba, donde se definirán los próximos pasos del plan de lucha.
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