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La discusión paritaria entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y las cámaras empresarias continúa sin avances para el segundo semestre del año. Desde el gremio atribuyen la demora a la incertidumbre generada por la inminente redefinición del esquema de subsidios al transporte que prepara el Gobierno nacional.
El secretario general de la organización sindical, Roberto Fernández, explicó que las negociaciones quedaron supeditadas a las decisiones que adoptará la Secretaría de Transporte, previstas para el próximo 16 de junio. Según indicó, hasta entonces no habrá definiciones salariales para los trabajadores del sector.
El dirigente recordó que días atrás se logró destrabar el conflicto vinculado al pago de haberes. “Se encontró una salida para que las empresas pudieran afrontar los salarios y finalmente abonaron los correspondientes al mes de mayo”, señaló. Sin embargo, aclaró que aún permanece pendiente la firma de un acuerdo que establezca los incrementos salariales desde junio hasta diciembre.
Desde la conducción de la UTA consideran que el nuevo esquema de compensaciones estatales será determinante para conocer el margen económico con el que contarán las empresas para afrontar futuras mejoras salariales.
Roberto Fernández - Foto: Télam
Fernández sostuvo que existen versiones sobre una redistribución de los recursos destinados al transporte público. Entre los cambios que se analizan, mencionó la posibilidad de que las unidades más nuevas reciban una asignación presupuestaria superior a la de los vehículos de mayor antigüedad.
Para el gremio, cualquier modificación en la política de subsidios tendrá consecuencias directas sobre las negociaciones salariales y la capacidad financiera de las compañías del sector.
En la actualidad, el salario básico conformado de los conductores de corta y media distancia del Área Metropolitana de Buenos Aires alcanza los $1.425.500. Sumando conceptos como antigüedad, viáticos y distintos adicionales, los ingresos mensuales pueden aproximarse a los dos millones de pesos.
No obstante, desde la UTA remarcan la necesidad de contar con certezas para los próximos meses. Fernández advirtió que resulta difícil proyectar acuerdos salariales en un contexto inflacionario que continúa erosionando el poder adquisitivo de los trabajadores.
Foto: Télam
Otro de los reclamos centrales del sindicato apunta a la falta de participación en las discusiones sobre el futuro del sistema de transporte. El dirigente cuestionó que las decisiones se adopten sin la presencia de los representantes de los trabajadores y reclamó la conformación de una mesa de diálogo que reúna al Estado, las empresas y el sector sindical.
Asimismo, expresó críticas hacia el proceso de desregulación impulsado por el Gobierno nacional, al considerar que genera incertidumbre y dificulta la planificación de la actividad.
Las objeciones también estuvieron dirigidas al Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, del cual depende la Secretaría de Transporte. Fernández aseguró que desde hace más de un año no mantienen reuniones con las autoridades del área y afirmó haber enviado numerosas solicitudes de audiencia sin obtener respuesta.
Según manifestó, los trabajadores del transporte también deberían ser escuchados en las discusiones vinculadas al desarrollo económico del país, del mismo modo que otros sectores productivos que mantienen contacto frecuente con el Gobierno nacional.
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