Crece la tensión entre FATSA y las cámaras empresarias ante la falta de aumento salarial

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La discusión salarial de los trabajadores de la sanidad continúa sin avances y suma tensión luego de más de dos meses de negociaciones sin una propuesta concreta por parte de las cámaras empresarias.

Ante el estancamiento de la paritaria, la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) resolvió declarar el estado de alerta en todo el país y cuestionó con dureza la postura de los empleadores.

Desde la organización sindical señalaron que la situación económica que atraviesa el sistema sanitario no puede utilizarse como argumento para postergar una recomposición de los ingresos de quienes sostienen la atención diaria en clínicas, sanatorios y centros asistenciales.

“Después de dos meses de negociaciones, las empresas continúan sin presentar una sola propuesta salarial que permita recomponer los ingresos de las trabajadoras y los trabajadores del sector”, expresó FATSA, conducida por Héctor Daer.

El gremio sostuvo que existe una contradicción entre el nivel de exigencia que reciben los trabajadores de la salud y la negativa empresaria a discutir mejoras salariales que permitan recuperar poder adquisitivo.


En ese marco, la federación volvió a advertir sobre el impacto que tiene la pérdida salarial sobre el funcionamiento del sistema sanitario. “Con salarios cada vez más deteriorados, se profundiza el desfinanciamiento del sistema, se debilitan los equipos de salud y se pone en riesgo la calidad de la atención”, señaló.

Además, FATSA rechazó que los problemas financieros de las instituciones sean trasladados al bolsillo de los trabajadores y planteó que, si los recursos provenientes de financiadores como PAMI, empresas de medicina prepaga u otros actores resultan insuficientes, la discusión debe darse con esos sectores y no con quienes prestan el servicio.

La declaración de alerta fue acompañada por distintas filiales del gremio, que reclamaron una respuesta inmediata y remarcaron que los trabajadores no aceptarán convertirse en la variable de ajuste de la crisis.


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