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La Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó el pasado viernes la movilización hacia el Congreso prevista para el miércoles próximo, en coincidencia con el inicio del debate de la reforma laboral en el Senado.
Desde la central obrera señalaron que la protesta forma parte de un plan de acción de "largo plazo", que combina "presión en las calles" con la "búsqueda de consensos políticos", y reiteraron que "la solución no es gremial, sino política.
El cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, explicó que la medida da continuidad a la estrategia lanzada en diciembre y apuntó directamente al rol del Congreso. “La responsabilidad es de los senadores y diputados, que deberán definir si defienden los intereses de los trabajadores o los de un proyecto político ajeno”, sostuvo.
La movilización se realizará en plaza de los Dos Congresos, Capital Federal, con concentración desde el mediodía y acto central a las 15 horas. La CGT no convocó a un paro general, pero facultó a cada sindicato a disponer paros sectoriales para garantizar la participación. Entre los motivos se mencionó la necesidad de mantener el funcionamiento del transporte público.
Por su parte, Cristian Jerónimo, cotitular de la central, señaló que la CGT está agotando todas las instancias de diálogo con gobernadores y legisladores y cuestionó las presiones del Gobierno nacional sobre las provincias.
Desde la CGT advirtieron que, si el proyecto no se frena o se modifica en el Senado, las medidas se profundizarán en las próximas etapas del debate parlamentario.
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