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Foto: Télam
El índice inflacionario de 2025 en la provincia de Córdoba cerró en 31,4%, de acuerdo al último reporte elaborado por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Económicas y Sociales (IETSE), dependiente del Centro de Almaceneros. Aunque se trata del registro más bajo de los últimos nueve años, desde la entidad advirtieron que la desaceleración de precios no estuvo acompañada por una reactivación del consumo.
Al analizar el dato, el presidente del Centro de Almaceneros, Germán Romero, relativizó el impacto positivo del indicador y sostuvo que responde a un escenario de fuerte ajuste. “Más allá de celebrar lo que puede celebrar el gobierno, este número tiene que ver con un profundo ajuste donde se han lastimado lo que son las condiciones de vida de muchas familias”, afirmó en diálogo con Mitre Córdoba.
Durante el año pasado, los productos de primera necesidad mostraron una suba promedio mensual del 2,3%, lo que marca una desaceleración pronunciada en comparación con períodos anteriores. Sin embargo, el capítulo de Alimentos y Bebidas sin alcohol volvió a ser el principal factor de presión inflacionaria, con un incremento del 2,8%, traccionado en gran medida por el aumento de la carne vacuna, que trepó un 9%.
A pesar de la inflación anual más contenida, el informe advierte que la recesión económica y la pérdida de poder adquisitivo tuvieron un impacto directo en los hogares cordobeses. El relevamiento revela que en el 11% de las familias hubo integrantes que solo pudieron realizar una comida diaria; el 87,7% recurrió al financiamiento para comprar alimentos y el 51% se vio obligado a suprimir alguna de las tres comidas cotidianas por falta de ingresos. En ese marco, el 55,7% de los hogares no logró cubrir la totalidad de la canasta básica alimentaria.
Romero explicó que algunos indicadores sociales mostraron una mejora puntual en diciembre, aunque aclaró que se trató de un efecto transitorio. “En los indicadores sociales durante diciembre se puede encontrar una leve recuperación respecto a noviembre, pero tiene que ver con el ingreso del aguinaldo. Lo que precisó en diciembre una familia tipo para cubrir los gastos esenciales, alimento y demás, y no caer bajo la línea de pobreza, fue de 1.675.000 pesos”, detalló.
Finalmente, el titular del Centro de Almaceneros remarcó la brecha entre ingresos y costos de vida, al señalar que solo para garantizar la alimentación una familia necesitó $905.000, una cifra que calificó como muy elevada frente a los salarios promedio actuales.
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