Más de 471 mil cordobeses trabajan en la economía popular

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Foto: Diario Sindical

Un reciente informe producido por investigadoras e investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba expone con crudeza una realidad que atraviesa a gran parte de la población: una porción significativa de quienes buscan ganarse la vida en la provincia sólo encuentra opciones en el universo de las “changas” y de los trabajos autogestionados.

Según el estudio, alrededor de 471 mil cordobeses y cordobesas dependen hoy de actividades ligadas a la economía popular para poder sostener sus ingresos. Esto significa que más de una cuarta parte de la población económicamente activa sobrevive a través de oficios, pequeños emprendimientos familiares, tareas comerciales de baja escala o servicios por cuenta propia, todos ellos por fuera de la estructura laboral formal.

La investigación, difundida por el portal UnCiencia, pone el foco en la multiplicidad de tareas que estas trabajadoras y trabajadores desarrollan para sostener sus proyectos productivos. La pluriocupación aparece como una característica casi estructural del sector y, al mismo tiempo, como una estrategia de supervivencia frente a la inestabilidad y la falta de ingresos suficientes.

El estudio interdisciplinario de la economía popular en la provincia de Córdoba, coordinado por Julieta Quirós (Idacor–UNC/Conicet), Karina Tomatis (UNC) y Claudia Kenbel (Iste–UNRC/Conicet), analiza en profundidad 306 unidades productivas y revela que la mayoría de quienes sostienen estas actividades se encuentra en los márgenes más frágiles del mercado laboral. Más de la mitad de las familias encuestadas no logra cubrir el costo de la canasta básica y vive en situación de pobreza.

El informe también muestra que la enorme mayoría de las personas consultadas combina varios trabajos simultáneos. Seis de cada diez realizan dos o más ocupaciones, y el 77% de quienes están en esa situación encadena actividades que abarcan distintos rubros. Esa búsqueda constante de ingresos deriva en jornadas significativamente más extensas: la sobrecarga horaria alcanza al 73% del total y trepa al 80% entre quienes sostienen esquemas pluriactivos, con tiempos de trabajo que superan ampliamente la jornada estándar de ocho horas.

En conjunto, los datos describen un escenario marcado por la precariedad y el esfuerzo permanente, donde amplios sectores sociales desarrollan su vida laboral por fuera de derechos básicos, estabilidad y protección, y donde la autogestión se vuelve la única respuesta posible frente a un mercado formal que no los incluye.


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