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La última reunión del Consejo de Mayo terminó sin avances concretos y dejó en evidencia el profundo desacuerdo entre el Gobierno y el movimiento obrero. Tras el encuentro, Gerardo Martínez -máximo referente de la UOCRA y voz de la CGT en ese ámbito- salió de la Casa Rosada con un mensaje contundente: "no hay consenso" para acompañar la reforma laboral que impulsa el presidente Javier Milei.
Martínez remarcó que la central sindical se mantiene en estado de alerta y fue explícito al advertir que "la CGT no va a aceptarlo" si el oficialismo pretende avanzar con un esquema que implique retrocesos en materia de derechos.
El dirigente volvió a señalar la falta de información clara sobre el contenido de la iniciativa. Pese a la exposición general que realizaron el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, el texto definitivo sigue siendo una incógnita incluso para quienes participan del Consejo.
Martínez fue categórico: "No conocemos cuál es la letra del proyecto. Hablaron de que tienen una cierta cantidad de proyectos. No estamos de acuerdo con los conceptos vertidos en este Consejo, que es consultivo y no vinculante". A esto sumó que la mayoría de los integrantes del espacio apenas pudieron ver los títulos preliminares.
Los puntos que la reforma laboral atacaría -ultraactividad, indemnizaciones, cargas patronales y garantías sindicales- son interpretados por la central obrera como un intento de quitar derechos adquiridos. Martínez lo sintetizó así: “Estamos en las antípodas”.
Sin convocatoria formal
La central obrera aún espera una convocatoria formal para discutir la reforma en profundidad. Martínez consideró que sería un paso necesario y recordó que el Gobierno sí mantiene reuniones periódicas con las cámaras empresariales.
Advertencias de la CGT
Para el dirigente, sería un grave error que el Gobierno intentara imponer una reforma de esta magnitud sin acuerdo social. Calificó esa decisión como un “mal antecedente” y reiteró que las organizaciones sindicales no se quedarán al margen del debate.
Advirtió que, si el Ejecutivo decide enviar el proyecto sin incorporar las observaciones del movimiento obrero, habrá una respuesta: la central discutirá acciones con gobernadores, legisladores y sus bases. “Con los brazos cruzados no nos vamos a quedar, porque indudablemente están en juego los derechos individuales y colectivos”, subrayó.
En cuanto al argumento oficial de que la reforma generaría empleo, Martínez fue escéptico y calificó esa promesa como una “dicotomía”, ya que -según planteó- la política económica actual no acompaña la producción ni la creación de puestos de trabajo.
Reforma en el Congreso
el próximo 9 de diciembre para su tratamiento en sesiones extraordinarias. Ante ese escenario, el movimiento obrero no descarta una nueva movilización si el proyecto avanza sin modificaciones y amenaza conquistas históricas.
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